
Ayer, llevando al cuello la medalla de la hermandad que nunca se quitaba, entregó su alma al Señor nuestra hermana Carmen Cereijo.
Carmen fue durante muchos años, y continuaba siéndolo, Dama camarera de Nuestra Señora Reina de los Mártires, que sin duda la habrá acogido amorosamente bajo su manto para presentarla ante el Padre.
Sus hermanos quedamos tristes por su ausencia, pero sabedores de que la muerte no es el final, y esperanzados en que ya haya recibido el amoroso abrazo del Santísimo Cristo de la Buena Muerte.
Rogamos una oración por su alma.
El funeral por su eterno descanso se celebrará a las 18.30 en la parroquia de San Juan y todos los Santos – La Trinidad –
