
La mañana del Viernes Santo de 1952, durante una levantá a la Virgen de las Angustias de Los Gitanos en la calle Almirante Apodaca, el mítico capataz Salvador Dorado llamó al paso al grito de: “¡A los cables con Ella!”, en referencia a los cables del tranvía.
A lo que el costalero Ricardo Gordillo, “El Balilla”, respondió: “A los cables, no, Salvador, ¡𝐀𝐥 𝐜𝐢𝐞𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐧 E𝐥𝐥𝐚!”, dando origen a esta célebre expresión. Un azulejo en dicha calle recuerda este acontecimiento.
