
HERMANDAD DEL ROCÍO DE CÁDIZ
CAMINO DE IDA.
Viernes 17/05/2024
Cuando los peregrinos gaditanos se levantan en la jornada del viernes, saben que llega el gran día de postrarse ante la Virgen del Rocío y que todo esfuerzo ha merecido la pena. Las caras de cansancio se entremezclan con las del nerviosismo. La noche, para muchos, se alargó velando al Simpecado. Mientras el campamento se dispone a recoger todos sus bártulos, las carretas de las hermandades que han pernoctado juntas se disponen a celebrar en comunión la Santa Misa a las 10:00 horas. Arcos, Puerto Real y Cádiz. Un momento tradicional que no por repetirse cada año deja indiferente a nadie.
Finalizada la Eucaristía, la caravana se dispone nuevamente en los surcos del camino para emprender la marcha hacia la Aldea del Rocío. Tras atravesar la Raya Real, se llega a la charca del eucaliptal donde tiene lugar el rezo del Ángelus, últimos momentos del camino que se viven en fraternidad entre los romeros. Finalizado el rezo, llega uno de los momentos más esperados por quienes vienen realizando por primera vez el camino, el bautizo de los nuevos peregrinos. Peculiar rito mediante el cual se derrama vino sobre la cabeza del romero, rociándolo de sal y posteriormente pronunciando el nombre elegido por los padrinos del bautizado. Estos últimos son los que dan fe de la celebración de uno de los rituales más significativos y característicos de la romería del Rocío. Ritual mediante el cual eres acogido en la gran familia rociera siendo testigo de ello el bendito Simpecado de la Hermandad.
Se emprende de nuevo la marcha transitando por la zona de la Canaliega, desde donde ya se puede contemplar la blanca espadaña de la Ermita de la Virgen del Rocío. Momento en el cual el corazón ya late diferente y el pulso se acelera. Los peregrinos que acompañan al Simpecado ya vencidos por el cansancio apuran sus esfuerzos, saben que la recompensa está cerca y a pesar de la nube de polvo que les acompaña siguen firmes en sus promesas de llegar andando hasta la Virgen. Una vez abandonado ya el Parque Nacional de Doñana se discurre por la vereda de las tinajas, vial de acceso a la Aldea del Rocío. En estos últimos metros del camino será el momento para que los romeros que no han podido hacerlo le den el encuentro y reciban al simpecado para poder acompañarlo hasta la casa de hermandad.
Recorriendo la calle Baltasar Tercero y la Plaza Mayor, los romeros gaditanos irán anunciando a la brisa marismeña que Cádiz llega a la aldea del Rocío. Las campanas de la Casa de Hermandad situada en la calle El Cohetero repican por alegría para recibir a los romeros gaditanos. Se viven sin lugar a dudas los momentos de mayor emoción y satisfacción cuando tras cuatro duros días de camino el reencuentro con la madre se va a producir. Salves, plegarias, vivas, oraciones, rezos, sevillanas que rompen el momento en lágrimas y abrazos como consuelo ante tanto anhelo y esfuerzo por estar a su vera un año más. La carreta del Simpecado entra en su capilla bajo una gran petalada, las palmas y los vivas se suceden sin solución de continuidad, el éxtasis. Abrazos con los que han compartido el camino, besos con los que nos reciben, llantos, risas, emociones. Cádiz ya está en el Rocío para rendirse ante la Madre de Dios.
Cómo dice nuestro Director Espiritual el Rvdo. Padre D. Alfonso Estudillo: «La Virgen nunca te echará nada en cara, siempre te recibirá con amor, porque es tu madre».
Aquí nos quedamos como cada noche, esta vez en nuestra Casa de Hermandad en la aldea del Rocío. Nos espera un fin de semana intenso y de muchas vivencias que culminará con la salida de La Virgen. El próximo martes emprendemos el camino de vuelta, quién pudiera parar el tiempo.
La Hermandad del Rocío de Cádiz
Iván Roa


