
HERMANDAD DEL ROCÍO DE CÁDIZ
CAMINO DE IDA.
Jueves 16/05/2024.
Amanece la jornada del jueves en el Parque Nacional de Doñana. A los sones del tambor y la flauta rociera despiertan los romeros, son las 7:00. Tras dos intensas jornadas el cansancio ya se hace latente en los rostros de los romeros, así como en la carreta del simpecado, que también comienza a notar los días de camino ya que sus flores comienzan a marchitarse y el polvo cada vez se encuentra más impregnado en la orfebrería de plata que luce la carreta. Momentos de reflexión para acordarse de los hermanos que se han quedado sin poder hacer camino se viven en el ofrecimiento de la mañana, celebrando la Eucaristía a las 10:00. La homilía del nuestro Director Espiritual el Rvdo. Padre Don Alfonso Estudillo nos emociona y sube la moral de toda la comitiva. La caravana enciende su camino a las 11:00 y a las 12 paramos bajo una gran encina para rezar el Ángelus en un ambiente de alegría donde se sucedieron los rezos cantados. La caravana al paso de las mulas a un ritmo relajado pero constante llega a la parada del almuerzo, la cual tiene lugar en El Palacio de Doñana. Allí disfrutamos de la convivencia de toda la Hermandad y algunos aprovechan para dar una «cabezadita» en los asientos delanteros de los coches.
Tras el almuerzo y a primera hora de la tarde, se organiza de nuevo la caravana rociera para emprender el camino en busca del lugar de pernocta. Los rostros de los romeros ya se dibujan de tono oscuro por la mezcla del sol y la arena. Comienza así el trecho del camino más liviano para los peregrinos, a los que el sol deja huella en sus rostros ante la ausencia de vegetación a través de la Raya de las Perdices hacia el Aguaperal donde se realiza la pernocta. La carreta se dispone bajo los eucaliptales para protegerla del relente de la madruga y el campamento se organiza en torno a su simpecado para vivir la última noche del camino. La más emocionante al encontrarse el Rocío a tan solo siete kilómetros, pudiéndose contemplar en el horizonte de la oscura noche la iluminación artificial de la Aldea.
Sera durante la cena cuando se intercambien impresiones, las anécdotas, las dificultades y las emociones vividas durante estos días de camino. Los romeros se concentran una noche más en torno a su simpecado para el Rezo del Santo Rosario, a las 00:00, tras el cual esta última noche del camino de ida se vive con intensidad por la alegría se saber que en apenas unas horas se producirá el esperado encuentro con la Virgen del Rocío, la causa de nuestras vidas, la razón de nuestro peregrinar, el faro que nos guía y a quien imploramos su protección en nuestro día a día.
Aquí nos quedamos como cada noche a la luz de las velas delante de nuestro bendito Simpecado, mañana será otro día, quién pudiera parar el tiempo.
Iván Roa

