
Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Cádiz
CAMINO DE IDA
Martes 14/05/2024
A los sones del tamboril, el sentir rociero gaditano despertó como cada año el martes previo a la fiesta de Pentecostés. En las caras de los romeros se reflejaba la ilusión por emprender un año más el camino. Desde muy temprano, a las 7:30, los hermanos gaditanos se dieron cita en San José para realizar el rezo del Santo Rosario y asistir posteriormente a la eucaristía preparatoria del camino, predicada por el Director Espiritual de la Hermandad, D. Alfonso Gutiérrez Estudillo. Momento en el que se ponen en las manos de la Virgen todas las intenciones y peticiones, así como la protección de los romeros que realizaran el camino. Mientras tanto y en el exterior del templo aguardaba la Carreta del Simpecado tirada por las mulas a las órdenes de sus carreteros, conocidos coloquialmente como “Los Porras”.
Con el final de la Misa de Romeros, se emprende un duro y largo camino, una jornada maratoniana, intensa y dura para los romeros, la primera de las cuatro que se necesitan para llegar el viernes a la aldea. Se desatan las pasiones cuando el Simpecado abandona la iglesia de San José acompañado por un sinfín de vivas a la pequeña imagen de la Virgen del Rocío, poniendo rumbo al centro de la ciudad través de la avenida principal, donde numerosos fueron los pequeños de los colegios cercanos que interrumpieron sus clases para contemplar el paso de la carreta y despedir a los romeros.
El cortejo continuó sinuoso en busca de la plaza de San Juan de Dios, donde este año 2024 se ha recuperado la recepción por parte de la corporación municipal, cariñoso recibimiento de nuestro alcalde D. Bruno García. Tras la tradicional ofrenda floral, la carreta del simpecado puso rumbo al Convento de Santo Domingo para despedirse de la Patrona de Cádiz, la Virgen del Rosario. A continuación, y como estreno y novedad para este año, nos dirigimos a la iglesia de Santa María, donde hemos visitado a Jesús Nazareno, Regidor Perpetuo de la ciudad. Momento histórico ya que, por primera vez en la historia, nuestra hermandad ha pasado para despedirse de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Santa María. El barrio ha sido un clamor con varias petaladas y cantes desde los balcones al paso de nuestro Simpecado donde una multitud sin precedentes nos ha acompañado por todo el recorrido por el barrio de Sants María. Una vez finalizada la visita al “Greñúo”, la caravana rociera se dirigió hasta las instalaciones de la Casa del Niño Jesús, donde se procedimos a organizar la comitiva para su traslado hasta Sanlúcar de Barrameda, con la incorporación de la tracción mecánica.
A las 12.00 del mediodía, se procede al rezo del Ángelus, donde se mezclan las sensaciones y deseos de querer estar ya en las arenas de Doñana de quienes emprenden el camino, y la pena de quienes se despiden de la Hermandad al no poder acudir a la celebración de la Romería.
Tras el rezo del Ángelus la emoción se adueñó del ambiente y es que es en ese momento donde se sucedieron los más intensos abrazos y besos entre los que salíamos de camino y las personas que se quedaban en Cádiz al no poder acudir a la peregrinación por Doñana. Una vez finalizado el rezo se emprende camino hacia Sanlúcar de Barrameda, donde a las 16:00 horas y tras realizar una oración ante la capillita de la Virgen del Carmen de Bajo de Guía, se procedió a realizar el cruce del río Guadalquivir hasta la playa de Malandar. Tras las idas y venidas de las barcazas a ambas orillas, y con la comitiva gaditana ya dispuesta para reemprender el camino, la carreta del simpecado se comenzó su andadura en un sinfín de pinares y surcos de arena, retumbando en el silencio de la naturaleza el tintineo de las campanitas que cuelgan de nuestra carreta y la dota de un sonido propio y característico.
Cae la tarde sobre la marisma, y casi con los últimos rayos del sol, llegamos a la acampada situada en el Palacio de las Marismillas; primera noche del camino. La más esperada y singular por eso de ser la primera y la que todos desean. Tras el montaje de la acampada y reponer fuerzas en la cena, tuvo lugar el rezo del Santo Rosario con el que se puso fin a la primera jornada del camino. Jornada dura que merma el cansancio de algunos romeros que optan por marcharse a descansar, mientras otros prefieren velar al simpecao en la noche al son de guitarras y sevillanas disfrutando bajo las estrellas de un marco inigualable al alcance de muy pocos. Aquí nos quedamos a la luz de las velas delante de nuestro bendito Simpecado, mañana será otro día, quién pudiera parar el tiempo.
Iván Roa

